domingo, 4 de diciembre de 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

Entrevista escrita :D

video
Entrevista
¿Conoces el valor de la comprensión?
¿Que significa para ti?
¿Como lo pones en práctica en tu vida diaria?
¿Piensas que es un valor indispensable?
En tu opinión, ¿Qué  pasaría si no existiera ese valor?

Entrevista a un psicólogo

¿QUE SIGNIFICA EL TÉRMINO “VALORES HUMANOS”?
R= Lo entendemos como aquello que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella.
¿CUALES SON LAS PRINCIPALES CAUSAS DE LA PÉRDIDA DE ESTOS VALORES?
R= La sociedad tan globalizada en la que vivimos donde lo más importante se ha convertido el poder y el querer estar uno arriba del otro, así como la gran des obligatoriedad en la que se ha caído por parte de los padres en cuanto a la educación de sus hijos antes de ingresar a la escuela por primera vez.
¿QUÉ PASARÍA SI LOS VALORES HUMANOS SE PERDIERAN POR COMPLETO?
R= Quizá los índices de violencia, decadencia  y deshumanización aumentarían y una opción extremista sería una autodestrucción como especie.
DE LOS VALORES HUMANOS, ¿CUÁL SE CONSIDERA EL MAS IMPORTANTE?
R= El amor es el valor que se considera más importante, pues es lo que nos diferencia de las demás especies, tenemos sentimientos, pero también hay otros valores importantes como la igualdad, democracia, o la solidaridad.
¿SE CONSIDERA LA AMISTAD UN VALOR INDISPENSABLE? ¿POR QUÉ?
R= Si, porque es uno de los mayores motores en este mundo. Se le puede considerar “valor primo” del amor, y trabajan a la par para poder mantener un equilibrio en la sociedad.
¿CÓMO PODRÍAMOS REAFIRMAR LOS VALORES QUE YA CONOCEMOS?
R= Fomentándolos nuevamente desde casa, y reafirmarlos con cada acción que hagamos, concientizar a la juventud, que son las principales fuentes del mañana, de los grandes riesgos en los que la sociedad se encuentra por la pérdida de estos valores.
¿ES POSIBLE QUE UNA PERSONA QUE ESTÁ POR PERDER SUS VALORES EN SU TOTALIDAD, PUEDA REAFIRMARLOS?
R= Claro que sí, porque a final de cuentas no han muerto por completo, y como bien se dice, se comienza por algo mínimo y de eso podemos atarnos para reforzar lo que ya hay y crear lo que aún no se tiene.
PSICOLÓGICAMENTE, ¿EN QUÉ ETAPA DE LA VIDA PONEMOS MAS EN PRACTICA NUESTROS VALORES?
R= En la niñez, pues es cuando están en proceso de aprendizaje y hay mayor disposición, y aun no hay un umbral tan abierto de la realidad en la que se vive, ni cosas que distorsionen la idea de lo que son Valores.

Ensayo acerca del valor “comprensión”

Comprensión es la capacidad que tiene un ser humano para ponerse en el lugar de los demás, entender sus razones, y valorar puntos de vista. La comprensión es una de las más bellas caras del amor, integra, crea lazos de entendimiento y acorta las distancias.
Cuando ves a todos con una mirada comprensiva y compasiva estas en un despertar de consciencia. Es entender mas con el alma que con la mente que todos somos hermanos y que cada persona está en su proceso y avanza a su ritmo. Un ser comprensivo es una persona amorosa, serena, y servicial, mira en tu interior hasta que punto eres generoso, sincero, fiel, comprensivo y transparente. Esos son los distintivos de un amor que no se agota en palabras y se muestra en cada acción y cada elección.
Comprender es despojarse del ego y entender las razones de los demás, valorar sus puntos de vista y desterrar los juicios. El ser comprensivo te impulsa a ponerte en el lugar del otro.
La comprensión mejora la comunicación, ya que te mueve a valorar al otro y concentrarte en lo que te dice sin estar preparando tu respuesta.
Comprender es amar a cada uno a su medida adaptándonos a sus características como ser humano.



Cuento sobre el valor “comprensión”

El dragón nube
En las oscuras tierras de las brujas y los trolls, vivía hace mucho tiempo el dragón más terrible que nunca existió. Sus mágicos poderes le permitían ser como una nube, para moverse rápido como el viento, ser ligero como una pluma y tomar cualquier forma, desde una simple ovejita, a un feroz ogro. Y por ser un dragón nube, era el único capaz de lanzar por su boca no sólo llamaradas de fuego, sino brillantes rayos de tormenta.
El dragón nube atacaba aldeas y poblados sólo por placer, por el simple hecho de oír los gritos de la gente ante sus terribles apariciones. Pero únicamente encontraba verdadera diversión cada vez que los hombres enviaban a alguno de sus caballeros y héroes a tratar de acabar con él. Entonces se entretenía haciendo caer interminables lluvias sobre su armadura, o diminutos relámpagos que requemaban y ponían de punta todos los pelos del valiente caballero. Luego se transformaba en una densa niebla, y el caballero, sin poder ver nada a su alrededor, ni siquiera era consciente de que la nube en que estaba sumergido se elevaba y echaba a volar. Y tras jugar con él por los aires durante un buen rato, hasta que quedaba completamente mareado, el dragón volvía a su forma natural, dejando al pobre héroe flotando en el aire. Entonces no dejaba de reír y abrasarlo con sus llamaradas, mientras caía a gran velocidad hasta estamparse en la nieve de las frías montañas, donde dolorido, helado y chamuscado, el abandonado caballero debía buscar el largo camino de vuelta.
Sólo el joven Yela, el hijo pequeño del rey, famoso desde pequeño por sus constantes travesuras, sentía cierta simpatía por el dragón. Algo en su interior le decía que no podía haber nadie tan malo y que, al igual que le había pasado a él mismo de pequeño, el dragón podría aprender a comportarse correctamente. Así que cuando fue en su busca, lo hizo sin escudo ni armaduras, totalmente desarmado, dispuesto a averiguar qué era lo que llevaba al dragón a actuar de aquella manera.
El dragón, nada más de  ver venir al joven príncipe, comenzó su repertorio de trucos y torturas. Yela encontró sus trucos verdaderamente únicos, incluso divertidos, y se atrevió a disfrutar de aquellos momentos junto al dragón. Cuando por fin se estampó contra la nieve, se levantó chamuscado y dolorido, pero muy sonriente, y gritó: “ ¡Otra vez! ¡Yuppi!”.
El dragón nube se sorprendió, pero parecía que hubiera estado esperando aquello durante siglos, pues no dudó en repetir sus trucos, y hacer algunos más, para alegría del joven príncipe, quien disfrutó de cada juego del dragón. Éste se divertía tanto que comenzó a mostrar especial cuidado y delicadeza con su compañero de juegos, hasta tal punto, que cuando pararon para descansar un rato, ambos lo hicieron juntos y sonrientes, como dos buenos amigos.
Yela no sólo siguió dejando que el dragón jugara con él. El propio príncipe comenzó a hacer gracias, espectáculos y travesuras que hacían las delicias del dragón, y juntos idearon muchos nuevos trucos. Finalmente Yela llegó a conocer a la familia del dragón, sólo para darse cuenta de que, a pesar de tener cientos de años, no era más que un dragón chiquitito, un niño enorme con ganas de hacer travesuras y pasarlo bien.
Y así, pudo el príncipe regresar a su reino sobre una gran nube con forma de dragón, ante la alegría y admiración de todos. Y con la ayuda de niños, cómicos, actores y bufones, pudieron alegrar tanto la vida del pequeño dragón, que nunca más necesitó hacer daño a nadie para divertirse. Y como pago por sus diversiones, regalaba su lluvia, su sombra y sus rayos a cuantos los necesitaban.